Africa

¿Y si hubiera lugares donde la solidaridad no fuera un ideal, sino una forma de vivir?

 

Un día entendí algo que me marcó profundamente...
La palabra Burkina Faso no es solo un el nombre de un pais, es un homenaje.
Tomas Sankara, presidente y líder político, llamó a su pueblo el de los hombres íntegros.
Y no se equivocaba.

Desde 2017 trabajo con talleres artesanales en Burkina Faso.
Y si hoy sigo aquí, no es porque haya sido fácil.
Es porque nunca he estado sola.

Cada vez que pensé en abandonar…
Cada vez que dije “esto es demasiado difícil”,
ellos están ahí:
Los artesanos, las persona de la mensajería, los amigos y las familias con las que trabajo. Todos sumándose a los problemas. Buscando soluciones conmigo.

El burkinabé, sin idealizar, me ha mostrado una solidaridad real, una empatía constante,
una comunidad que no se rompe cuando las cosas se complican.

Me fui de Burkina en 2018…
pero Burkina nunca se fue de mí.
Desde entonces, siguen llegando mensajes, historias, propuestas,
y sí, incluso regalos inesperados que cruzan continentes.

Por eso hoy quiero dar las gracias.
Gracias por enseñarme que sí, hay lugares en el mundo donde se puede confiar.
Donde se puede crecer. Crear. Ser.

Gracias Burkina Faso.
Gracias por ser parte de la historia de Kuna.
Gracias por recordarme, cada día, que esto vale la pena.

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